Soy Guadalupe Díaz, madre y mujer comprometida con la recuperación y el crecimiento personal. Mi historia está marcada por una etapa difícil en la que perdí el control de mi vida, pero también por la decisión de pedir ayuda, recuperar mis valores y descubrir que siempre existe la posibilidad de cambiar.
Durante años me dediqué a cuidar de mi familia y a sacar adelante a mi hijo. Sin embargo, con el tiempo comencé a atravesar una etapa de frustración y dificultades personales que terminó afectando a mi bienestar. Hace unos años, el consumo empezó a ocupar un lugar cada vez mayor en mi vida, hasta llegar a un punto en el que sentía que ya no podía afrontar las responsabilidades cotidianas.
Mi situación tuvo consecuencias importantes en mis relaciones personales y en la imagen que tenía de mí misma. Llegué a sentir que había perdido aquello que más valoraba y que necesitaba hacer algo para cambiar mi realidad.
Finalmente, decidí ingresar en un centro para iniciar mi recuperación. Fue un paso difícil, pero también el comienzo de una nueva etapa en la que empecé a recuperar mi autoestima, mis valores y la confianza en mí misma.
Hoy miro atrás y comprendo que pedir ayuda fue una de las decisiones más importantes de mi vida. Mi recuperación me ha enseñado a valorar cada día, a reconocer mis errores y a vivir con mayor conciencia y gratitud.
Mi experiencia me ha permitido comprender la importancia de sentirse escuchado, acompañado y comprendido durante un proceso de recuperación. Sé que detrás de cada persona hay una historia, dificultades y emociones que merecen ser tratadas con respeto, sin prejuicios ni etiquetas.
Como monitora en Insertum, quiero aportar cercanía, empatía y comprensión a las personas que están comenzando su propio camino. Mi propósito es acompañarlas en el día a día, animarlas a recuperar la confianza en sí mismas y recordarles que, incluso en los momentos más difíciles, es posible volver a construir una vida con sentido.